Primeros pasos con trapillo

Si esta es tu primer aproximación al mundo del trapillo, seguramente tendrás miles de dudas: ¿qué es?, ¿para qué se usa?, ¿cuánto rinde?

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Si en cambio, ya lo has usado para tejer tal vez te estés preguntando qué diferencia tiene este trapillo con los otros que se consiguen en el mercado.

Lo primero que tenés que saber es que el trapillo es un material 100% reciclado.

Durante el proceso de fabricación de los grandes paños de tela algunos trozos pueden dañarse. Este material dañado solía desecharse, pero, por suerte para todos (incluído el planeta), desde hace algún tiempo se comenzó a ovillar y a tejer.

Los grandes productores de tela del mundo son los que reciclan la mayor parte del trapillo: Turquía, Portugal, Brasil. Dependiendo del lugar del que provengan, la calidad que tendrán.

Ahora que sabés que es un material reciclado es importante que tengas en cuenta que a lo largo de los 150 metros que trae una bobina podemos encontrar imperfecciones: algún nudo, un corte, un tramo más delgado que otro, hasta alguna quemadura.

Lo fundamental es que esas imperfecciones sean eventuales y no la regla y que al tejer sepas como manejarlas para que no perjudiquen la calidad final de tu trabajo.

Por otro lado, las telas que encontrarás en trapillo son variadas y eso hace que los trabajos queden con distintas texturas. Por eso es importante que al elegir los colores que querés usar tengas esto en cuenta, asi como los grosores. Lo ideal es que confirmes que los grosores son similares entre sí.

Mi consejo es que busques y pruebes distintas calidades y, que al final, te quedes con aquel que haga de tu pasión un goce y no un sacrificio!